3 esenciales para conocer a tu perro

Conocer a tu perro va más allá de saber su raza o sus rutinas diarias. Se trata de establecer una conexión profunda basada en el respeto y la empatía.

3 esenciales para conocer a tu perro


¿Por qué es importante conocer a tu perro?

Conocer a tu perro va más allá de saber su raza o sus rutinas diarias.

Se trata de establecer una conexión profunda y sincera que se basa en el respeto y la empatía. Cuando dedicamos tiempo a entender a nuestros compañeros caninos, no solo mejoramos su bienestar, sino que también enriquecemos nuestra vida con una relación más armoniosa y gratificante.

En este artículo te hablaré de cuáles son los esenciales que te ayudarán comprender mejor a tu perro y que te guiarán en el camino hacia una relación más sana y equilibrada, basada en el respeto mutuo y una comunicación efectiva.



Los 3 esenciales:

1. Comprender el Lenguaje Corporal de tu Perro

Uno de los primeros pasos para conocer a tu perro es aprender a leer su lenguaje corporal.

Los perros se comunican principalmente a través de sus movimientos y expresión corporal, y comprender esto, puede ayudarte a interpretar cómo se siente en diferentes situaciones. Por ejemplo, una cola que se mueve rápidamente puede indicar excitación o felicidad, mientras que una cola baja y entre las patas puede señalar miedo.

Cada parte del cuerpo de tu perro cuenta para su expresividad y su comunicación, por eso es importante conocer las bases de su lenguaje.

Porque no solo es el movimiento de cola, las orejas y los ojos también son indicadores de su estado emocional y que hay que observar. Por ejemplo, orejas erguidas pueden significar atención o alerta, mientras que orejas hacia atrás pueden indicar miedo o incomodidad.

No solo debemos quedarnos con unas pequeñas piezas del puzzle, observar la postura general del cuerpo también es importante; un perro que se encorva puede estar mostrando miedo o incluso dolor, mientras que uno que se erige con el pecho hacia adelante expresa preocupación y tensión.

Practicar la observación diaria de tu perro te permitirá comunicarte mejor con él y saber responder cuando tu perro necesite sentirse acompañado.



2. Respetar su Espacio y Necesidades

Respetar el espacio personal de tu perro es fundamental para su bienestar.

Al igual que los humanos, los perros también necesitan su propio espacio para sentirse seguros y relajados. Identificar las zonas seguras en tu hogar, como una cama tranquila o una esquina acogedora, puede proporcionarles un refugio donde puedan descansar sin ser molestados.

Especialmente los perros más sensibles necesitan que se preste más atención a la hora de respetar su espacio, ya que tienden a ser más reservados y no aceptan bien que su espacio individual sea invadido (esto es común también en perros pequeños).

Reconocer y atender sus necesidades básicas también es importante.

Asegúrate de que siempre tenga acceso a agua fresca, comida adecuada (preferiblemente alimentación natural) y oportunidades regulares para tener los paseos apropiados y para tener un descanso de calidad.

Es importante respetar su comunicación, sus límites y validar su estado emocional:

  • Si tu perro muestra signos de cansancio o desinterés cuando quieres jugar con él, no lo fuerces.
  • Si tu perro se muestra incómodo o incluso te gruñe cuando vas a tocarlo, no lo castigues y toma la opción de no molestarlo.
  • Si tu perro está asustado, tiembla o se enconde, siéntate junto a él y acompáñalo.


Este respeto mutuo fortalece la confianza y ayuda a construir una relación basada en el entendimiento.



3. Fomentar la Confianza y la Empatía

Construir una relación de confianza con tu perro requiere tiempo, conocimiento y paciencia.

Para empezar a conseguir que tu perro confíe en ti y viceversa, es necesario entender cómo percibe el mundo y ponerse en su lugar, es decir, sacar la empatía a relucir.

Empatizar con tu perro implica cambiar la perspectiva y considerar su genética, su raza, sus experiencias previas… al igual que entender qué necesidades tiene como especie.

Cuando ya tienes esta información puedes empezar a construir una relación con tu perro basada en la empatía y en la confianza.

La confianza va mucho más allá que solo empatizar. Para tener una relación de confianza con tu perro, la comunicación y el demostrarle que estás ahí para lo que necesite, es fundamental.

Ante las dificultades que pueda tener (desconfianza a personas, miedo a ruidos fuertes, mala gestión de la soledad, miedo a perros, etc) tienes que hacerle ver que tú, como su compañero humano, estás ahí para acompañarlo de la mejor manera posible, lo que comúnmente se llama «ser su base segura».

Otra manera de crear una relación basada en la confianza y en la empatía, es pasar momentos juntos. Los paseos, los juegos que os gusten a los dos o tumbarte junto a él, son ejemplos donde fomentar ese entendimiento mutuo y por lo tanto crear momentos de conexión con tu perro.



Y además, también es importante…

4. Mantener los Niveles de Estrés Equilibrados

El estrés puede tener un impacto significativo en la salud y en el comportamiento de tu perro.

Los perros pueden estresarse por diversas razones, como cambios en su entorno, ruidos fuertes, las visitas al veterinario, quedarse solo o incluso un día de actividad en la playa.

Ser consciente de cuáles son los eventos o situaciones que a tu perro le preocupan, le activan o le asustan, es una pieza clave para poder modular los niveles de estrés y así mejorar su bienestar.

Al igual que es importante saber qué es aquello que a tu perro le genera un pico de estrés, es esencial conocer cuál es la manera en que tu perro se recupera mejor. Si prefiere descansar en contacto con la parte humana, si prefiere descansar solo en una habitación o si descansa mejor con ayuda de aceites esenciales.

Saber qué es lo que le genera estrés y de qué manera se recupera mejor, es lo primordial para mantener los niveles de estrés de tu perro equilibrados, porque será lo que te ayude a modular el estrés.

Pero siempre pueden existir eventos inesperados que le eleven los niveles de estrés de tu perro y que no puedas evitar, en ese caso, para reducir el estrés habría que tener en cuenta cosas como:

  • Reducción de la cantidad de paseos diarios y/o su duración.
  • Reducción de estímulos (personas, perros, ruidos, etc).
  • Facilitar el descanso de calidad.
  • Rutinas marcadas (esto puede ayudar especialmente a los perros más sensibles)


Recuerda, un perro con unos niveles de estrés equilibrados podrá gestionar de mejor manera las dificultades que se encuentre en su día a día, y que tu sepas acompañarlo en esas situaciones ayuda a tener una relación de confianza con tu perro.


Por todo esto

Conocer a tu perro implica mucho más que simplemente pasar tiempo juntos. Se trata de desarrollar una comunicación efectiva, respetar sus necesidades y construir una relación de confianza y empatía.

Los tres esenciales (bueno, y el 4 extra) que te he compartido en este artículo – comprender el lenguaje corporal, respetar su espacio, fomentar la confianza y gestionar los niveles de estrés – son pasos fundamentales en este camino.

Te invito a aplicar estos principios en tu vida diaria con tu perro. No solo mejorará el bienestar de tu compañero canino, sino que también descubrirás una relación más enriquecedora y armoniosa.


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